By Dra. Tania Irizarry Jiménez
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August 31, 2019
En su definición más simple el cambio es la diferencia entre un estado actual y uno futuro. El cambio es constante e inherente a todos los seres vivientes, sin embargo, aceptarlo puede representar un desafío. Comúnmente la respuesta inicial de los seres humanos es resistirse al cambio, puesto que supone el cuestionamiento y/o desprendimiento de aquello que se conoce. La resistencia puede estar vinculada a la personalidad, al sistema social, la cultura dominante y a la manera en que se gestiona la implementación del cambio. Es precisamente por esto que para implementar exitosamente el cambio se deben identificar las características y necesidades de quien pretende transformar su realidad y/o la de otros. Desde el ámbito organizacional, iniciar un proceso de cambio sin considerar el impacto que este puede generar en los trabajadores puede atentar contra la vida de la organización como sistema social. El silencio por parte de la gerencia, los rumores, la incertidumbre y preocupación constante de los trabajadores son señales de alerta de una pobre gestión del cambio. Si bien es cierto que al presente las organizaciones no pueden permitirse asumir una postura estática y perder su viabilidad en el contexto social, no es menos cierto que la manera en que se gestiona el cambio puede hacer una diferencia significativa en el éxito del proceso. Para más información sobre cómo puede gestionar el cambio en el ámbito personal, grupal u organizacional comuníquese con nuestro equipo de trabajo. Si desea leer más sobre este tema: Garbanzo, G. (2016). Desarrollo organizacional y los procesos de cambio en las instituciones educativas: Un reto de la gestión de la educación. Educación, 40 (1), 67-87. López, M., Restrepo, L. y López, G. (2013). Resistencia al cambio en las organizaciones modernas. Scientia et Technica, 18(1), 149-157. Por: Dra. Tania Irizarry Jiménez